Complejo vs. Complicado

Complejo vs. Complicado

La velocidad a la que se mueve la tecnología y cada vez la mayor sofisticación de la misma
nos lleva a utilizar indistintamente los dos términos anteriores: complejo y complicado.
Hasta hace un par de días que escuchaba a Juan José Goñi en una clase de innovación, yo
tampoco conocía la profunda diferencia entre ellos y ha sido revelador comprenderla, sobre
todo para entender mejor el trabajo que hacemos desde Ingartek.

Un sistema, un software, una máquina, puede ser complicada de entender, de despiezar,
de programar, pero su característica fundamental es que ante un estímulo de entrada
sabemos cuál va a ser su respuesta. En cambio, lo complejo se da cuando ante un
estímulo de entrada la salida puede ser distinta. Vaya trabalenguas… ¿Pero, y qué
sistema se comporta de esta forma? Pues sí, tú y yo, las personas. Somos impredecibles, lo
que hoy nos gusta mañana nos deja de gustar (como dice el anuncio), lo que para mi es
una solución obvia para ti puede que no lo sea, y puede que dependiendo de otras
variables, tome hoy una decisión y mañana la contraria.

En Ingartek nos dedicamos, entre otras cosas, a generar modelos complicados para
predecir sistemas complejos. Sabemos de la dificultad de predecir la movilidad y sería
osado por nuestra parte decir que lo hemos conseguido. Pero poco a poco vamos dando
pasos apoyándonos en las herramientas que nos da la tecnología y la digitalización.

Hace unos poco años, no más de 10, estos sistemas complicados estaban construidos en base a
una cadena de hipótesis. Las encuestas, salir a la calle a recoger muestras, eran las
herramientas que teníamos a nuestro alcance y con ello dibujábamos en un lienzo los trazos
de cómo se comportaba la movilidad. El dibujo podría parecerse más o menos a la realidad,
pero en aquel entonces era lo que estaba a nuestro alcance. Unos pocos años más tarde,
pasamos de dibujar a poder sacar fotografías, un sistema más complicado, sí. Dimos un
pasito más para acercarnos a entender mejor la movilidad. Las bases de datos, los
dispositivos embarcados, etc. nos dan una mejor resolución de cómo se comportó la
movilidad en un instante determinado. Pero era eso, una foto de un día, y a partir de ahí a
encadenar suposiciones una detrás de otra para explicar sistemas complejos.

La tecnología de las cámaras de fotos en nuestra vida quedó superada hace tiempo.
También es cierto que la escala de tiempo ha dejado de ser lineal (¡ay! como me lea un
físico…), viajamos a una velocidad y a una intensidad que lo de 3 años atrás nos parece que
fue hace una eternidad. Ahora tenemos la posibilidad de sacar cuantas fotos queramos de
la movilidad, y ya se sabe que cuando esto sucede pasamos de forma natural al video. Otro
pasito más para acercarnos a entender este sistema complejo de personas moviéndose de
aquí para allá. El margen de error se reduce.

En 10 años hemos pasado estar dibujando la movilidad a poder grabarla en video. Hemos
avanzado muchísimo en entender estos sistemas complejos y creo que cada vez
nuestros sistemas complicados explican mejor a nuestros viejos problemas. Disponer
de datos de telefonía, tarjetas sin contacto, ubicaciones de los vehículos en tiempo real, etc.
nos dan las herramientas para reducir el margen de error con el que describimos la
movilidad. ¿Seguirá habiendo errores? ¡Obvio! Somos personas y basta con mirarnos un
poco para ver que ante el mismo estímulo de entrada respondemos de forma distinta según
si llueve o no. Pero avancemos en esa dirección.