Una administración pública de tráfico más dinámica

Una administración pública de tráfico más dinámica

Una de las cosas que se espera de una administración pública de tráfico es que sea dinámica. Tiene que saber adaptarse a los cambios que requieren las nuevas formas de movilidad, dictadas por cambios generacionales, la concienciación o los requisitos de las ciudades vivas. ¿Cuáles son algunas de esas necesidades y cómo se pueden afrontar?

Los retos de la administración pública de tráfico

Son varios los retos a los que se enfrenta la administración pública de tráfico y que requieren de un cierto dinamismo para afrontarlos con eficacia. Entre estos están: facilitar la movilidad de los peatones, evitar los atascos, reducir la contaminación y mejorar la seguridad.

El peatón es lo más importante

La prioridad en las ciudades hoy por hoy es el peatón. El reto se centra en facilitar la accesibilidad urbana, para que el ciudadano opte por desplazarse a pie. El coche es, cada vez más, un medio de transporte relegado a los desplazamientos por vías extraurbanas.

Los atascos no están permitidos

La reducción de los atascos en las vías del casco urbano y los alrededores también es una necesidad. Una buena planificación urbana mejora la salud de los ciudadanos y evita pérdidas de tiempo.

Limitación de la contaminación

La contaminación es un grave problema, incluso en ciudades de tamaño medio o pequeño. Cada vez es más importante encontrar una movilidad urbana sostenible, que aporte soluciones para garantizar la limpieza del aire y la disminución del ruido.

Mejorar la seguridad

Evitar los accidentes, especialmente los más vulnerables, como son los peatones y los ciclistas, es otro de los objetivos tanto de las grandes urbes como de las pequeñas poblaciones.

Soluciones para reducir y gestionar el tráfico en la ciudad

Contar con una consultora experta en ingeniería de movilidad y transporte es la mejor manera de conseguir los objetivos antes citados. Ellos se encargan de realizar un análisis completo del tráfico, de analizar las posibilidades y de presentar un plan ajustado a las necesidades de la zona. Entre las soluciones podrían incluirse las siguientes:

  • Peatonalización de las calles. Existen diferentes maneras de dar prioridad al transeúnte y reducir el tránsito de vehículos. Para crear un espacio urbano transitado por peatones se puede cortar directamente el tráfico, establecer limitaciones horarias o empedrar las vías.
  • Replanteamiento del terreno. Una nueva planificación urbana permitirá ampliar o disminuir el tránsito de los vehículos, según se requiera. También se puede plantear la eliminación de semáforos y su sustitución por rotondas.
  • Transporte público y alternativo. Incrementar las líneas de transporte público, promocionar la preferencia peatonal y el uso de bicicleta y limitar los vehículos contaminantes ayudará a combatir la contaminación. Un estudio de tráfico en la ciudad mostrará las posibilidades de implantar estas medidas.
  • Limitaciones para mayor seguridad. Los estudios de tráfico incluyen también medidas para la reducción de la velocidad, como la colocación de pasos elevados o señales viales. Estas, junto a las campañas de concienciación, pueden reducir considerablemente los siniestros.
  • Desviar el tráfico. En algunos casos, tras un estudio de densidad de tráfico, se ha optado por desviar a los vehículos por otras calles o directamente soterrado tramos. Así se ha conseguido mejorar la movilidad, reducir la contaminación ambiental y sonora y crear espacios transitables por peatones.

La viabilidad y el dinamismo de la administración pública de tráfico depende de contratar una gestora competente, capaz de prever, analizar y solventar los retos a los que se enfrentan las grandes ciudades. En Ingartek tenemos una amplia experiencia y las herramientas para lograr todos estos objetivos.